18/7/13

Visita a Acciona

Ayer me levanté a las nueve y media de la mañana, para desayunar, vestirme e ir a hacer una visita a Acciona Energía.
Para quien no lo sepan estuve trabajando como becario en el departamento de informática, en la Gerencias IT (Information Techology) con Javier Arratibel.

La víspera a la visita, le envié un correo a Javier, para saber si podía ir hacia las once de la mañana. Aparecí por allí hacia las once y media, porque en vez de coger la nueve para subir a Merindades, sin querer cogí la siete. Para tomar solución me bajé en la clínica dental la Vaguada, que es la primera parada de la siete que hace esquina para entrar a Ermitagaña. Venía la línea doce y la nueve, así que cogí la primera que llegó, para no perder más tiempo.
Cuándo llegué a Merindades, me encontré con que la línea veinte sur tardaba treinta y ocho minutos y la diez y ocho quince, así que por no perder tiempo, cogí la diez y ocho. Había una gran pateada hasta la empresa, porque la diez y ocho no te deja dónde te deja la veinte sur, pero mereció la pena hacerse madre camino.

Por la tarde, como hacía mucho calor, me duché y me eché a dormir una madre siesta. Me levanté y como no me gustaba la posición en la que ubiqué la otra vez el ordenador, decidí cambiarlo de sitio.
Cuando terminé de instalarlo, me encontré con se había quemado la pantalla.

Después de instalar la máquina, pensé en darme un paseo caminando de San Jorge hasta Burlada, ida y vuelta, ambos dos caminando. Pero se me hizo muy tarde, así que me hice dos vueltas por Ermitagaña y para casa a ver uno de mis programas preferidos de humor, El Club del Chiste

Hoy he ido al dentista, porque sentía dolor en la encía izquierda. Creíamos que era la muela del juicio, pero no, sólamente me había hecho una herida.

Mientras mi madre y yo esperábamos para que me hiciesen una radiografía de la boca y ver lo que tenía, nos metimos una gran parida.
mi bolsito dónde llevo mis cosas, tiene una etiqueta que pone Gabol y tondo de mí, que leí Gasol. Le dije a mi madre "Da igual, como se le parecen mucho" me contestó, si, vamos, tiene la diferencia del huevo y de la castaña, que los dos se pueden comer.

A la salida del dentista, me metí un mini mamporro contra el marco de la puerta "Con los cuernos mi sargento"

By Miguel Sorroche Sibón

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