13/11/14

Mi torpeza

No me lo puedo callar más, he sellado uno de mis amigos los árboles. Resulta que el otro día iba paseando tranquilamente por Pamplona, cuando de repente algo se interpuso en mi camino. ¡Anda, un árbol! No lo dude más e investí contra él. 
Cinco minutos más tarde se oye una pequeñita voz saliendo de mi boca ¡Ay! Y mis dos neuronas quedaron un poco dañadas, pero sin problemas.

Como me conozco todos los árboles y dónde estás situados, los demás me comentaron que aquel pobre árbol entró en una depresión del mamporro. Lo que sé que permanece en la calle, pero cuando me ve; dice llorando a moco tendido -Por favor, no me ataques más, ten piedad señor. 

Desde entonces no me acerqué a él, pero si a otros.

By Miguel Sorroche

Reacciones:

2 comentarios: