23/12/16

Ciego temporalmente

Todo transcurría la tarde de ayer, cuando de repente un chico moreno, alto, guapísimo y un poco atrofiado, ya que sus neuronas de vez en cuando se escacharran.

Su madre y él acudieron al oftalmólogo para analizar la vista del muchacho. Le hicieron dos pruebas, una que consistía en, a través de una máquina centrar la vista sobre un objeto, y la otra, tal y como la llama él, la prueba del cine, eso consistía en, mediante una pantalla decirle al oftalmólogo cuántas letras veía el muchacho.

Él aclara que estaba apunto de bajarse al bazar de la esquina y subirse una caja de palomitas mientras le iba recitando las letras.

Minutos después, al muchacho y a su madre le mandaron a la sala de espera, cuando de repente una de las enfermeras le proporcionó a él unas gotas de colirio, que personalmente él las llama sinónimo de ceguera temporal.


Recién salidos del oftalmólogo, su madre y él se acercaron a una taberna, con la intención de tomar algo de merendar. Cuando el joven moreno se dispuso a ingerir su merienda, casi se la estampa en el ojo, ya que no veía tres en burro. Al llegar a casa tampoco podía leer, sus neuronas le proporcionaba un error de lectura en el teleprinter.


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